El porqué de este blog

El título de este blog, Alma Lemuriana, corresponde a un sentir actual, a un percibir la realidad, a experimentar y admitir que algo ha cambiado o, mejor dicho, está cambiando dentro de mí.

Hace muchos años que esa evolución comenzó, no sé exactamente a partir de cuándo, no encuentro el origen, aunque siempre he sentido curiosidad por estos temas espirituales y de los que normalmente nunca se habla cuando nos sentamos a charlar con la familia o amigos. Parece que se trata de un sentir que debe permanecer aislado, escondido y del que solamente podemos disfrutar en soledad. Qué pena,... lo he pensado muchas veces. Si todos despertáramos a esa espiritualidad a esa energía que alberga nuestro interior, quizás seríamos más feliz y podríamos experimentar, evolucionar y aprender juntos.

Así pues, como digo, no sé exactamente cuándo ni cómo comenzó mi particular recorrido por esa dimensión paralela, que convive con nosotros, pero que no es aceptada por los demás, sino ridiculizada. Era la única de mis amigas a las que le gustaban los libros de Ovnis, de tarot, de Egipto (cultura por la que siento pasión) y ese largo etcétera de temáticas tan típicas de los años 80. El caso es que hoy no lo veo todo como entonces, por supuesto que no, pero lo entiendo como múltiples posibilidades a las que no les puedo cerrar las puertas, porque me siento incompetente para hacerlo, me siento como bien describe aquella célebre frase de "sólo sé que no sé nada".

Aquél interés infantil se fue desarrollando con el tiempo y fue abriendo potenciales en mi persona. Cuanto más me adentraba y experimentaba los temas espirituales, me daba cuenta de que más se abrían otros canales y otras posibilidades. Casi todo lo hacía sola, sin nadie que me guiara, a excepción de un curso de tarot en el que por curiosidad participé en Madrid durante todo un año. Ese fue el error. Hacerlo sola sin nadie que guíe o que muestre cómo protegerse no es lo más recomendable, al menos desde mi punto de vista y a partir de mis experiencias personales.

Nunca hice nada espiritual con ánimo de lucro, pero sí me ofrecía a ayudar o a interpretar una tirada a personas de mi entorno y de mi trabajo, que en aquella época eran muchísimos. Aquello hizo que me impregnara de una energía que no era la adecuada. La energía de los demás se venía conmigo a casa, me despertaban durante la noche, sus pesares, tristezas y demás, porque no vamos a engañarnos, la mayoría preguntaban siempre sobre problemas de familia, amorosos, enfermedades o dudas existenciales.

En este punto quiero aclarar que no soy vidente, ni nada parecido. Solamente me dedicaba a interpretar la combinación de cartas que salía en la tirada e intentaba ofrecer consejo a partir de lo que allí leía. Visiones no tenía ninguna. Cierto que con el tiempo fueron apareciendo algunas que me hicieron recular y sentirme desprotegida. No me gustaba la sensación de poder ver cosas desagradables o pensar en ellas. Deseaba recibir energía positiva, así que clausuré aquella etapa encerrando las cartas en un armario hasta ahora, más de veinte años después. Y ahí siguen...

Durante todo este tiempo me he dedicado a mi entorno, a mi familia, a mi trabajo, a estudiar de nuevo y a mis múltiples aficiones. Pero creo que la espiritualidad ha empezado a llamarme de nuevo, aunque por otro camino. Deseo sentir el positivismo, la energía, la fuerza y ayudar a que los demás la sientan igual que yo o que al menos se sientan con más vitalidad. Mando buenos deseos a todos, incluso a las personas que se hayan podido enfadar conmigo, perdono, porque solamente perdonando estamos en paz todos. Amo y comparto y por eso he pensado en escribir poco a poco lo que emana de mí y lo que voy aprendiendo. Hoy es un precioso día para comenzar este blog: el día de los enamorados, el cumpleaños de mi abuela y el santo de mi hija. Maravillosos regalo para todos nosotros el poder disfrutar de bonitos recuerdos y sentimientos. Feliz día de San Valentín a todos.


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